Salmo 23: (8/12) ¿Cómo me anima Dios cuando estoy desgastado?

Publicado 2 marzo, 2025 · 5 min lectura

Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores.

Salmos 23:5

Todos en algun momento de nuestra vida nos sentiremos desgastados por situaciones o problemas. Necesitas recordar lo que Dios dice; también necesitas recordar quien es Él. Hay 5 cosas acerca de la bondad de Dios cuando estamos desgastados:

1. DIOS ES EL ANFITRIÓN.

La palabra “banquete” en muchas de las traducciones es en realidad en hebreo la palabra “mesa”. Dios es el anfitrión de este banquete. Dios te invita a su casa y Él es el anfitrión que te suple alimento y abundancia de vida, por lo tanto tú eres su invitado, por lo que si estás en su presencia, en su casa, no tendrás por qué tener temor de tus enemigos. ¿Te imaginas hoy el honor de recibir una invitación donde Dios te dice: “te invito a mi banquete”?

2. ESTÁ BIEN PLANIFICADO.

Este no es un banquete espontáneo. Dios ha puesto previsión en esto. Esto es planeado. Es preparado. No es un estímulo de una decisión momentánea. Esta no es cualquier mesa. La palabra hebrea aquí es la palabra “schulchan” que literalmente significa la mesa del Rey.

3. SOY EL INVITADO DE HONOR.

Este no es un banquete para alguien más, se trata de un banquete que es realmente sólo para ti. Eres tú y el rey en la mesa. Eres el invitado de honor. Cantares 2:4 dice: “Me llevó a la casa del banquete, y su bandera sobre mí fue amor.”

4. EN PÚBLICO, NO EN SECRETO.

La gente te va a ver comer con el Rey. La gente te va a ver. Es público. No es en secreto. Dios quiere honrarte y Dios quiere que todos vean que estás siendo honrado.

5. EL BANQUETE ES EN UN CAMPO DE BATALLA.

Cuando estás batallando con el desgaste, a menudo es porque estás intentando jugar el papel de Dios y controlar todo. Cuando te vuelves a enfocar en Dios, te das cuenta de que Él está en control. Este es un banquete no sólo de los buenos momentos en tu vida; es cuando estás bajo ataque, cuando estás en medio de la batalla y te están dando una golpiza. El rey dice durante la batalla, “Voy a dar un banquete para ti y todos tus enemigos van a verme honrarte, bendecirte y tener paz contigo”. Eso es lo que es el banquete.  

El rey David sabía lo que significaba ser atacado emocional, verbal y físicamente. Cuando joven, fue ungido por el profeta Samuel para ser el siguiente rey de Israel, pero Saul seguía siendo el rey. A pesar de que David le servía lealmente, Saúl estaba celoso del futuro rey y decidió matarlo. David tuvo que esconderse de Saúl en cuevas mientras se decían mentiras sobre él por todo el reino. Incluso, David nunca dijo una mala palabra en contra del rey Saúl. Él nunca replicó, porque Dios estaba preparando a David para ser un rey conforme al corazón de Dios. ¿Suena como que David estaba estresado? ¡No! Él no tuvo que gastar sus energías defendiéndose porque confiaba en Dios como su defensor.

Se requiere mucha fe y humildad, para descansar y confiar en Dios cuando estás bajo ataque, cuando te mal entienden y cuando se esparcen rumores sobre ti. Cuando eso sucede, todo tu ser quiere levantarse y hacer algo al respecto. ¿Qué haces con las personas que te atacan? No hagas nada. Deja que Dios trate con ellos. Confía en Dios para que sea tu defensor. Cuando te sientas desesperado, recuerda que Dios no te ha abandonado. Haz de Él tu ancla sólida como una roca. No importa cuán oscuro sea tu valle, nunca has estado más cerca de Dios que en este preciso momento.

Dios te dice, “Yo sé que estás en una batalla justo ahora. Estás peleando por tu trabajo. Estás peleando por tu salud. Estás peleando por tus finanzas. Estás peleando por tu dignidad. Mientras la batalla continua, quiero hacer un banquete para ti para darte un poco de ánimo”. Es una fiesta en una zona de combate. Es un banquete en un campo de batalla.

Si eres un hijo de Dios, tu Padre Celestial está orgulloso de ti. Los que te critican pueden molestarte, calumniarte, ignorarte, ridiculizarte, difamarte, pero no pueden detener la bendición de Dios en tu vida.

Solo cree y disfruta el banquete con tu Rey en medio del proceso.

El Rey dice durante la batalla: “Voy a dar un banquete para ti y todos tus enemigos van a verme honrarte, bendecirte y tener paz contigo”. ¿Quién es el enemigo? Son el mundo, la carne y el diablo.

1. EL MUNDO ESTÁ A MI ALREDEDOR.

El mundo está en contra de Dios porque se adora a sí mismo, y no adora a Dios. El mundo a tu alrededor siempre te está persiguiendo, siempre te está criticando, nunca te comprende. Si alguna vez has sido minimizado, humillado, si alguna vez has sufrido de injusticia, parcialidad, racismo, prejuicio, o has sido ignorado debido a tu género, ese es el mundo que te rodea. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” 1 Juan 2:15-16

En nuestra batalla espiritual como soldados de Cristo, nos encontramos constantemente dentro del “territorio enemigo”. Debemos estar alerta para no ser vencidos por las fuerzas enemigas que nos rodean. A las influencias antagonistas a Dios que procuran nuestra caída, la Biblia les llama “el mundo”. “¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios.” Santiago 4:4

2. MI ANTIGUA NATURALEZA ESTA DENTRO DE MÍ.

Entre más pasan los años, más vas a aprender que tu mayor enemigo eres tú mismo. No siempre haces las cosas correctas que piensas hacer. Pablo escribió un capítulo entero acerca de esto en Romanos 7. Él dice, “Las cosas que quiero hacer, termino no haciéndolas y las cosas que sé que son malas para mí, acabo haciéndolas.” Estoy en esta batalla constantemente.

La Biblia llama de carne a la parte pecaminosa del hombre, a la naturaleza humana contaminada con el pecado. Es el conjunto de todos instintos humanos corrompidos. Una inclinación heredada para lo malo y lo prohibido. ¿Te has encontrado haciendo cosas que realmente no quieres hacer? Esa es la batalla en tu mente entre tu vieja naturaleza pecaminosa y tus buenas intenciones.  Salmos 139:23-24 dice: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos y ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno.”

3. SATANÁS ESTÁ EN MI CONTRA.

La única razón por la que satanás te odia, es porque Dios te ama. Por eso eres el enemigo de satanás; porque Dios te ama y satanás odia todo lo que Dios ama. Debido a que Dios te ama mucho, Satanás te odia. Satanás quiere dañarte y destruirte porque él piensa que eso lastima a Dios. “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Juan 10:10

Satanás no puede forzarte a hacer nada, pero él puede hacerte sugerencias. Él está constantemente plantando pensamientos negativos en tu mente, el usará a otras personas o simplemente te lanzará un pensamiento hacia tu mente. Todo es obra de satanás, no de tus seres amados. “Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que los creyentes en todo el mundo soportan la misma clase de sufrimientos.” 1 Pedro 5:8-9

¡Con esos enemigos, no es de extrañar que luchemos con el desánimo, desesperación y el fracaso! Así que, ¿Cómo enfrentarás esta batalla? 2Corintios 10:3-5 dice: “pues, aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo. Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo”

Tienes una opción. Tu mente tiene que obedecerte. Dios no solo te dio una mente; ¡Él te dio voluntad! Para poder ganar la batalla contra la tentación, se derriba antes de que comience. El Señor tiene preparado mesa de bendición, en medio de la batalla con tus enemigos.

Temas que te pueden interesar...

Salmo 23: (12/12) El Cielo

Salmo 23: (5/12) Cómo ser guiados por el Espíritu Santo  

Salmo 23: (2/12) Dejando que Dios supla mis necesidades

Salmo 23: (1/12) ¿En verdad es Dios bueno todo el tiempo?

Salmo 23: (4/12) Como la bondad de Dios puede restaurarte

Salmo 23: (3/12) Descansando en la bondad de Dios