Salmo 23: (10/12) De abrumante a rebosante

Publicado 2 marzo, 2025 · 5 min lectura

Mi copa está rebosando.

Salmos 23:5

¿Cuál es mi copa? Mi copa es mi vida, puede estar abrumada o rebosante. Cuando David dice: “mi copa está rebosando,” él está diciendo: mi vida está rebosante. Esto fue escrito hace más de tres mil años. En el momento en que dudes sobre la bondad de Dios en tu vida, te vas a meter en problemas, vas a preocuparte. ¿Cómo podría tener alguna relevancia para mi vida hoy la bondad de Dios a través del salmo 23?

Puedes enfrentar la vida con una mentalidad de escasez (abrumante), o puedes enfrentar la vida con una mentalidad de abundancia(rebosante). Estilo de vida de escasez: “Nunca voy a tener suficiente”. Una vida de abundancia: “Tengo más que suficiente”.  Un buen ejemplo está en la Biblia: “Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al varón de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y él dijo: Da a la gente para que coma. Y respondió su sirviente: ¿Cómo pondré esto delante de cien hombres? Pero él volvió a decir: Da a la gente para que coma, porque así ha dicho Jehová: Comerán, y sobrará. Entonces lo puso delante de ellos, y comieron, y les sobró, conforme a la palabra de Jehová.” 2 Reyes 4:42-44

Una vida rebosante significa ser lleno más allá de la capacidad con una fuente infinita de la bondad de Dios. Hay 4 hábitos para experimentar una vida rebosante:

1. PERMANECE CONECTADO CON JESÚS TODOS LOS DÍAS

Jesús compara esto a una vid. Juan 15:5 dice: “Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.”  Si un racimo de uvas está en una rama que se corta, se muere. Tú puedes atar uvas a ramas muertas, pero si éstas han sido cortadas desde la raíz, cortadas de la vid, van a morir. Lo mismo es cierto contigo. Si intentas ir a través de la vida por tus propies fuerzas te vas a cansar, vas a estar abrumado. Pero si estás conectado a la vid tu copa rebosará. La vida abundante en vez de la vida abrumante, proviene de estar conectado a Dios. Eso significa que tienes que pasar tiempo con él.

Cuando tomas un tema negativo y le das vueltas y vueltas en tu mente, eso se llama preocupación. Cuando tomas un versículo de la Biblia, y le das vueltas y vueltas en tu mente, eso se llama meditación. Una preocupación, o un temor, o una ansiedad y pensar en ello una y otra, te conduce a ser abrumante, tomas un versículo de la Biblia y piensas en él una y otra vez, eso lleva a lo rebosante. Gran, gran diferencia. Una te destruye, la otra te edifica.

Algunas veces nuestro necio corazón nos engaña haciéndonos creer que por nosotros mismos podemos hacer las cosas. En otras ocasiones, el diablo nos tienta sugiriéndonos que Cristo y su Palabra no son suficientes para garantizar nuestro progreso espiritual.

2. DEJA DE QUEJARTE Y COMIENZA A SER AGRADECIDO.

Cuando nos quejamos, esencialmente estamos diciendo que no nos gusta lo que Dios está haciendo o permitiendo en nuestras vidas y que no confiamos en su soberanía. “arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó y llenos de gratitud.” Colosenses 2:7

¿Sabías que la ciencia ha demostrado que cada una de estas actitudes, en realidad, de las que habla la Biblia, son buenas y malas para tu salud? Que quejarse es una emoción muy, muy poco saludable para ti. Quejarse no es saludable para ti. Pero la gratitud, estudio tras estudio tras estudio han demostrado esto: la gratitud es la emoción más saludable. ¿Quieres ser sano? Aprende la gratitud. Cuando eres agradecido, cambia la química de tu cerebro. “den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.” 1 Tesalonicenses 5:18

¿De qué te quejas? ¿Cómo te ayuda eso? ¿Eso funciona muy bien? Te quejas sobre el clima. ¿Eso cambia el clima? La queja se expande del mismo modo que lo hace el humo, una vez esparcido, contamina todo lo que está alrededor. Las personas que se pasan la vida quejándose tienden alejar a todos los que le rodean ya que nadie quiere estar cerca de una persona que destruye con sus palabras.

3. DEJA DE COMPARARTE Y COMIENZA A ESTAR SATISFECHO.

El primer paso para convertirse en una persona satisfecha es dejar de compararse con los demás. ¡El problema es que comparar es el deporte favorito de muchos! Nosotros naturalmente lo hacemos todo el tiempo. Estás constantemente comparando, y te mantienes frustrado. “No nos atrevemos a igualarnos ni a compararnos con algunos que tanto se recomiendan a sí mismos. Al medirse con su propia medida y compararse unos con otros, no saben lo que hacen.” 2 Corintios 10:12

También debes aprender a admirar sin tener que adquirir. Debes aprender a regocijarte en la prosperidad de otras personas sin ponerte celoso y envidioso y sentir que también debes tenerlo. No es solo una buena idea dejar de comparar; es un mandamiento Éxodo 20:17 dice: “No codicies la casa de tu prójimo: … ni nada que le pertenezca” (NVI). Dios no está diciendo que nunca debas desear algo. Los deseos no están mal. De hecho, tus deseos vienen de Dios. Pero cuando un deseo no se controla, se convierte en codicia. Cuando deseas algo que no es tuyo, eso es malo. Pero un deseo no es algo negativo. Cuando te comparas, tienes envidia, tienes resentimiento y a menudo empiezas a tratar de copiar a alguien. Dios nunca ha hecho un clon, incluso los gemelos idénticos son diferentes en miles de formas.

Deja de compararte y comienza a estar más satisfecho, y vivirás una vida rebosante. Y sin embargo, hoy en día, es más fácil que en cualquier otro momento. ¿Por qué? Dos palabras: Redes sociales. ¿Quién te distingue de los demás? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué presumes como si no te lo hubieran dado? 1 Corintios 4:7 El síndrome FOMO (por sus siglas en inglés “fear of missing out”), o el “miedo a perderse de algo”, es una patología extraña. Se trata de una ansiedad social que ha existido por cientos o tal vez miles de años, pero que no había recibido un nombre hasta hace poco. Y con la explosión de las redes sociales, se ha vuelto más común que nunca antes.

4. DEJA DE SER TACAÑO Y COMIENZA A SER GENEROSO.

Ser tacaño no solo es hablar de tu dinero, también de tu tiempo, generoso con tu energía y  generoso con tus elogios, la tacañería es evidencia de una mentalidad de escasez. Esto molesta a algunas personas. Cuando golpeas el nervio tacaño en ellos, los irrita porque no entienden que el universo es: Entre más generoso soy, más Dios va a bendecirme. En todos los ámbitos de la vida, vas a ser rebosante. ..recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir” Hechos 20:35

La generosidad es mucho más que dar dinero. Se trata de vivir generosamente en cada área de tu vida. Se trata de tu buena disposición para ayudar a los demás, para mostrar amor a los demás y para honrar a Dios. “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” 2 Corintios 9:6-7

Siempre pensando. “Cada uno dé como propuso en su corazón” Tienes que pensar cuánto vas a dar. No lo hagas impulsivamente o emocionalmente. Toma tu propia decisión y la planifica.
Siempre voluntaria. “no con tristeza ni por necesidad” Nunca, nunca, des porque te sientes culpable. Cuando lo haces, no obtienes crédito por eso.
Siempre alegre. “porque Dios ama al dador alegre” Si no puedes dar alegremente, entonces no lo hagas.

No importa lo que hagas o lo que des, es importante comprobar tu motivación. ¿Por qué? Porque Dios quiere que “Todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él” Colosenses 3:17 (NVI).  Tu gozo será una luz para quienes te rodean y no conocen a Jesús. Tu generosidad será una bendición.

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